1.- ¿Qué es el mejillón cebra y cómo se identifica?

El mejillón cebra ( Dreissena polymorpha) es un molusco bivalvo de agua dulce, que también resiste en aguas salobres, procedente de los mares Negro y Caspio, donde habita en equilibrio biológico. No es comestible. A partir del siglo XIX se extendió por Europa con la navegación fluvial de los ríos de esa zona y en los años ochenta del siglo XX empezó a invadir América del Norte con el transporte marítimo de mercancías. Actualmente ha colonizado numerosas aguas continentales (ríos, lagos, lagunas y embalses) de América del Norte y Europa central y occidental.

Su concha tiene forma triangular y el borde externo romo, con aspecto de un pequeño mejillón marino, pero sólo alcanza los tres centímetros de largo y posee un dibujo irregular de bandas blancas y oscuras en zigzag. Se sujeta al sustrato mediante un biso, formando extensos y densos racimos semejantes a las mejilloneras marinas. Tiene preferencia por aguas estancadas y con poca corriente.

2.- ¿Cómo ha llegado a España el mejillón cebra?

Desde principios del siglo XX se ha especulado sobre la posible presencia del mejillón cebra en la Península Ibérica. No obstante, se detectaron ejemplares jóvenes de mejillón cebra en la cuenca media del río Llobregat, cuyo origen se desconoce pero se sabe que desaparecieron con las riadas de octubre de 1982.

Finalmente, los temores sobre la posible invasión de este bivalvo exótico se hicieron realidad agosto de 2001 cuando se detectó su presencia en el bajo Ebro (Cataluña), desde Xerta hasta el embalse de Ribarroja. Desde entonces ha ido expandiéndose paulatinamente aguas arriba de este punto hasta alcanzar el tramo medio de la cuenca, concretamente el pantano de Mequinenza (Zaragoza) que hasta ahora se suponía el límite de su distribución aguas arriba en el Ebro. Paralelamente la especie apareció en otras cuencas fluviales españolas, como la del Júcar donde se detectó su presencia en 2005. Sin embargo, en septiembre de 2006 ha sido constatada la presencia de la especie en el embalse de Sobrón (Burgos), aguas abajo de este punto, en el embalse de Puentelarrá (Álava) y en diferentes afluentes del Ebro en Navarra y la Rioja.

¿Pero cómo ha podido llegar hasta el Ebro? Realmente no se sabe, pero lo más probable es que todo comenzara recientemente con la llegada al Ebro de una embarcación infestada con mejillones cebra o cargada con agua de lastre infestada de larvas de esta especie. Esta supuesta embarcación habría diseminado mejillones cebra por varios puntos del bajo Ebro o quizás sólo en el embalse de Ribarroja expandiéndose rápidamente las larvas planctónicas aguas abajo con la corriente fluvial. Pero tampoco se pueden descartar otras hipótesis.

3.- ¿Cómo se produce la invasión del mejillón cebra?

Las larvas del mejillón cebra tienen una gran capacidad de dispersión, lo que favorece una rápida expansión de esta especie aguas arriba y abajo desde el punto donde se haya introducido en el río, cubriendo todas las áreas húmedas en lagos, lagunas y embalses. Tras la fijación al sustrato, su crecimiento es rápido, y en condiciones óptimas pueden ser fértiles con menos de 5 milímetros de longitud, de modo que el ciclo vital se podría llegar a completar en poco más de un mes. La temperatura mínima de los adultos para sobrevivir es de 0ºC y 12ºC para reproducirse. Así mismo, las larvas, pueden soportar cambios bruscos de temperatura y salinidad, y resisten varios días fuera del agua (entre 5 y 6 días a la exposición al aire) en condiciones de desecación. De este modo, puede colonizar lugares remotos mediante la translocación de ejemplares adultos adheridos a embarcaciones, artes y equipos de pesca o mediante su empleo como cebo.

Tienen un crecimiento rápido y prácticamente cada mes se reproducen, de esta manera pronto forman las características mejilloneras constituidas por varios miles de individuos por metro cuadrado, y sus conchas vacías suelen acumularse en las orillas y fondos de los cauces. En la zona de los Grandes Lagos de EEUU, en 1988 había 200 mejillones cebra por metro cuadrado en un lago, al año siguiente la densidad aumentó hasta los 4.500 individuos por metro cuadrado en dicho lago, mientras que en otro lago alcanzó la cifra de 750.000 por metro cuadrado en pocos meses.

Los primeros datos conocidos de la situación de esta especie en el Ebro en septiembre de 2001 daban la cifra de unos 500 mejillones cebra por metro cuadrado, al cabo de unos meses la densidad de sus poblaciones puede ser ya muy grave. Si estos mejillones se emplean como cebo de pesca fluvial, se corre el riesgo de aumentar el área de distribución de esta especie. Pero además, la navegación fluvial en un cauce parcialmente infestado de mejillones cebra puede provocar una rápida y drástica expansión de este molusco exótico en otros lugares no afectados. Por si esto fuera poco, es conocida la capacidad que tienen muchos invertebrados para colonizar lugares relativamente alejados fijadas a las patas de las aves ( zoocoria ). El Ebro es un importante corredor biológico, también para las especies exóticas como Dreissena polymorpha , y puede ser la vía de entrada definitiva del mejillón cebra al resto de ríos y humedales españoles.

4.- ¿Qué efectos perjudiciales produce el mejillón cebra?

El mejillón cebra se alimenta de fitoplancton, compitiendo con otras especies autóctonas por este alimento, lo que significa una disminución de la abundancia de fitoplancton y el subsiguiente cambio en la producción y la biomasa de algas bentónicas por la mejora de las condiciones de luz, lo que posteriormente produce un incremento en el nivel de materia orgánica, produciendo la eutrofización del agua y afectando así a la calidad de los ecosistemas fluviales. Por otra parte, el mejillón cebra se caracteriza por causar un gran desequilibrio ecológico al cubrir y tapizar todo el sustrato que encuentra a su paso: lecho fluvial, cantos rodados y rocas, vegetación de ribera, conchas y caparazones de invertebrados autóctonos, construcciones hidráulicas de todo tipo, turbinas, desagües, depósitos, cascos, motores y anclas de embarcaciones, embarcaderos, industrias, centrales hidroeléctricas, plantas potabilizadoras de agua, presas, azudes, acequias y canales de riego, canales de entrada y salida de centrales hidroeléctricas…Incluso llega a obstruir totalmente cañerías, tuberías, conductos de irrigación y conducciones hidráulicas en general. La acumulación de miles y miles de valvas de especímenes muertos de mejillón cebra modifica el sustrato de los fondos de los ríos, de las playas de ribera y de los sedimentos fluviales.

5.- ¿Existe un verdadero riesgo ambiental causado por la presencia del mejillón cebra?

En el momento en que se introduce con éxito el mejillón cebra, y teniendo en cuenta los antecedentes en otros lugares del mundo, podemos hablar de un grave riesgo ambiental. Este riesgo debe ser contrarrestado mediante medidas de prevención para evitar su introducción en zonas no afectadas y su proliferación donde ya está presente. Pero se puede pasar rápidamente de estar en situación de riesgo ambiental a padecer los efectos perjudiciales y observarlos directamente. La gran explosión demográfica que experimenta la especie, una vez que ha sido introducida, alcanzando elevadas densidades de población, hace prácticamente imparable la progresiva colonización de los distintos sustratos naturales y artificiales que se hallan en contacto con el medio dulceacuícola. Esta amenaza sobre los ecosistemas fluviales supone un grave riesgo de desastre ecológico y socioeconómico a corto o medio plazo allí donde se produce, tal y como pone de manifiesto la extensa literatura científica que se ocupa del problema de la introducción, expansión y efectos negativos del mejillón cebra.

6.- ¿Cómo se pueden evitar los perjudiciales efectos del mejillón cebra?

Los métodos manuales, químicos, termales o por ondas de radio para erradicar esta especie una vez introducida son muy costosos y no siempre satisfactorios para la conservación de los ecosistemas. En EEUU, la presencia de este bivalvo invasor está causando pérdidas multimillonarias (2.000 millones de dólares en unos 10 años). En todo el mundo se han intensificado los esfuerzos de científicos y Administraciones públicas para investigar y combatir la introducción y proliferación de esta especie, habiéndose creado para ello centros de alerta y control.

Los esfuerzos se centran en la protección efectiva de las náyades o grandes bivalvos de agua dulce, la mayoría en peligro de extinción, que son sacados de su hábitat y criados en cautividad mientras permanece la amenaza del mejillón cebra, para evitar que éstos los recubran impidiéndoles abrir las valvas. La obstrucción de las conducciones hidráulicas se controla manteniendo revisiones periódicas y aplicando métodos químicos o termales de eliminación de las colonias de mejillón cebra. Además, es preciso fumigar con molusquicidas las embarcaciones que navegan por zonas infestadas antes de que se trasladen a zonas no afectadas, así como prohibir expresamente el uso del mejillón cebra como cebo para pesca. Se debe tener especial cuidado con la limpieza de la superficie de las embarcaciones y el material de pesca. Debe ser eliminada cualquier vía de introducción natural o artificial del mejillón cebra en un ecosistema o zona libre de su presencia.

7.- ¿Qué se debe hacer al detectar la presencia del mejillón cebra en un nuevo lugar?

El mejillón cebra ya ha sido detectado en numerosos lugares de la cuenca del Ebro, hasta el Embalse de Sobrón, en el límite entre las provincias de Burgos y Álava. En los próximos meses es posible que se detecte su aparición aguas arriba de éste punto pudiendo alcanzar en poco tiempo el Embalse del Ebro y, por lo tanto, Cantabria. Si en la Cuenca Hidrográfica del Ebro no se realiza un exhaustivo control de la navegación de todo tipo en aguas continentales (ríos, canales, embalses, lagos y lagunas) y del uso de cebos vivos para pesca, es posible que el mejillón cebra llegue a colonizar lugares insospechados y muy alejados del actual foco de invasión. En cuanto se detecte su presencia en otros lugares se debe avisar urgentemente a los Agentes del Medio Natural o al Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA) para ponerles en conocimiento de tal extremo, y a su vez es preciso avisar de ello a la Dirección General de Montes y Conservación de la Naturaleza del Gobierno de Cantabria.

8.- ¿Puede afectar la presencia del mejillón cebra a Cantabria?

La presencia de ejemplares de mejillón cebra a escasos 100 kilómetros del embalse del Ebro aumenta el riesgo de la llegada de la especie a Cantabria. Además, si la especie alcanzara el embalse del Ebro no sería descartable su expansión al resto de cuencas de Cantabria, a través del trasvase Pantano de Ebro-Embalse de Alsa, actualmente existente.

Por lo que respecta al bitrasvase de abastecimiento de agua para Cantabria, actualmente en construcción, y que comunicará el Pantano del Ebro con la Autovía del Agua, el riesgo de afección ecológica puede considerarse como mínimo, ya que el agua captada circulará en tubería, es decir, en un sistema cerrado, desde su captación hasta las plantas potabilizadoras y desde ellas a las conducciones de uso doméstico.

Los principales factores de riesgo para la propagación de la especie son la pesca deportiva y la navegación. Respecto a la pesca deportiva la especie puede propagarse a través de las artes y medios de pesca, mediante el empleo de ejemplares de la especie como cebo vivo de fácil obtención y, principalmente, mediante el empleo de embarcaciones para el ejercicio de la pesca. En Cantabria la pesca continental desde embarcación está prohibida en todas las aguas continentales, incluyendo los embalses. Además la normativa de pesca de Castilla y León también prohíbe la pesca desde embarcación en la zona burgalesa del Pantano del Ebro.

Por lo que respecta al empleo de cebo vivo, la normativa de pesca en Cantabria prohíbe el empleo de pez vivo, aunque quizás debiera concretarse más esta prohibición y extenderse al empleo de moluscos y otras especies.

Respecto a la navegación recreativa las situaciones de riesgo son bastante mayores. La Confederación Hidrográfica autoriza la navegación en el Pantano del Ebro tanto a motor como a remo, y desaconseja (aunque no prohíbe) la navegación a vela. Si bien no existen en Cantabria infraestructuras asociadas a la navegación recreativa, en la parte burgalesa existe un club náutico en la localidad de Arija, con una importante actividad en varias modalidades de vela, motos de agua y embarcaciones a motor. El trasiego de embarcaciones provenientes de tramos más bajos de la cuenca puede suponer un importante riesgo de colonización de la especie en el embalse si no se adoptan medidas preventivas.

Otro factor de riesgo que debe ser tenido en cuenta lo constituye la elevada y creciente utilización del tramo cántabro del Ebro situado aguas abajo del embalse, para el desarrollo de actividades de navegación en embarcaciones ligeras, tanto por particulares como por asociaciones y empresas de “turismo activo”. Piragüismo, rafting, hidrospeed… son muy habituales, especialmente durante el verano, coincidiendo con la suelta de agua del embalse.

En relación con estos dos factores principales, el riesgo de que la especie llegue a Cantabria podría valorarse como relativamente bajo, habida cuenta que las regulaciones ya existentes en nuestra Comunidad limitan de forma importante la incidencia de las casuísticas que originan riesgos elevados de infestación. Sin embargo, se debe de ser especialmente prudente y racionalmente pesimista, puesto que la historia de las invasiones biológicas está llena de ejemplos de expansiones inusitadas de especies aún existiendo medidas activas de prevención y valoraciones de riesgos bajos, y, a pesar de que los factores de riesgo pueden tener una incidencia baja en Cantabria, nuestra Comunidad, y en especial el Embalse del Ebro, corre un riesgo real de verse afectado por esta especie.